5 maneras de saber si eres un músico cristiano
Hoy en día la cantidad de músicos cristianos es innumerable. Sumado a la facilidad con que se puede componer, grabar y publicar una canción, las posibilidades son prácticamente infinitas. Pero no todos tienen un verdadero llamado al ministerio, o al menos no es un lugar donde cualquiera puede estar.
Es por eso que buscamos la manera de resumir en cinco puntos, cómo conocer si realmente sos un músico cristiano. No a manera de estudio científico ni descartando que cada caso es analizable, pero hay ciertas pautas para tener en cuenta antes de salir a cantar, ejecutar un instrumento o formar una banda.
1- Un músico cristiano tiene un llamado evidente a servir con su talento. Vemos por ejemplo que el rey David utilizaba el don que Dios le dio para su servicio. Para sanar la atormentada mente de Saúl o para exaltar al Creador. Si no tienes un llamado al servicio, o no ejecutas tu talento como un servidor, dificilmente serás de bendición.
2- Un músico cristiano pone a Dios en primer lugar en todo. A la hora de componer, de ensayar, de grabar, o sobre el escenario. Dios es el principal motivo del trabajo. La verdadera batalla ganada del músico es contra el mismo. El orgullo, la envidia, el egoísmo hacen peligrar el momento de darle la gloria solo al que lo merece.
3- Un músico cristiano se sujeta a una autoridad. En esto, lamentablemente mucho se ha discutido. Bandas que no tienen un pastor o líder, ni se congregan regularmente, están a la deriva con el riesgo de enfriarse. Esto no significa que deben estar en la iglesia todos los domingos del año, pero si tener un líder espiritual que esté en constante oración y cobertura.
4- Un músico cristiano no compite con otros músicos. Peleas por un lugar en el escenario, denigrar o desmerecer el trabajo de otros, intentar tener los primeros lugares, son tristes ejemplos del alejamiento como servidores, como herramientas en las manos de Dios. La actitud humilde, servicial y madura deben prevalecer.
5- Un músico cristiano se identifica como tal. Sé que en este punto seré muy criticado. Pero no nos podemos mimetizar con el mundo. Somos sal y luz. Bandas que pierden la identidad en sus letras, en sus vestimentas, en sus presentaciones. Fotos de dudosa moralidad en los perfiles o imágenes confusas asociadas con bandas seculares, hacen que el mundo se pregunte: «Y éste en qué cambió realmente?». (Daniel Rios)
«No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis». Mateo 7:18-20
