«Bariloche Amor Ágape»: Cuando el amor trasciende las cuatro paredes
La ciudad de Bariloche se encuentra en el sur oeste de la República Argentina, en la Patagonia. Está a orillas del lago Nahuel Huapi, uno de los más grandes de la región y junto a la cordillera de los Andes.
Por su ubicación privilegiada, cuenta con los centros turísticos más conocidos de América, ya que tanto en verano como en invierno es uno de los destinos más buscados por los viajantes.
Lagos, bosques, montañas, nieve, y una importante cadena gastronómica y hotelera, bendicen al lugar y reciben miles y miles de turistas quienes quedan con un recuerdo imborrable.
Pero no todo es alegría, ya que si bien en verano se registran temperaturas hasta 32°, en invierno desciende a muchos grados bajo cero. Y no todos los habitantes cuentan con comodidades para enfrentarlo.
Existen por las calles personas en situación de mendicidad extrema, hombres que deambulan sin rumbo en soledad o acompañados y donde el factor común es el alcoholismo.
«Los Changas», como se los conoce, son vecinos que alguna vez vivieron en familia o con un empleo pero por diferentes circunstancias, terminaron en las esquinas, en las plazas y se han dado casos de muertos por el frío.
Es ahí cuando un grupo de hermanos decidieron salir a recorrer los puntos donde los necesitados se reúnen. Llevando comida, abrigo y por supuesto, predicando la Palabra de Dios.
Este trabajo de incidencia social, nació desde un grupo llamado «Bariloche Amor Ágape», quienes junto a otras asociaciones buscan aliviar los sufrimientos de los Changas.
Yesica Jalil, directora del grupo y pastora de Iglesia de Dios Bariloche, contó a TDMPRODUCCIONES que «cada sábado a las 14 hs, nos encontramos con nuestros hermanos de la calle para darles un plato de comida, bebida y abrigos».
Efectivamente «cada fin de semana, ellos están allí sentaditos, esperando a que lleguemos. Conocemos sus nombres, sus luchas y aflicciones, y les ayudamos a calmar sus dolores con el amor de Dios», afirmó.
Cada voluntario abraza a los hombres, cantan juntos y los invitan a orar. «Lamentablemente, algunos parten con el Señor en algún momento, pero otros felízmente recuperan a sus familias. Eso nos llena de gozo, ya que vemos que consiguen un empleo y vuelven a ser hombres de provecho».
Jesica no puede dejar de sentir el dolor por quienes no logran salir con vida de las calles. «Muchos de ellos salen a morir día a día, esa es la verdad, pero lo que podemos hacer es predicarles, que entreguen su corazón a Cristo y que vayan al cielo con Dios donde ya no hay necesidad ni dolor. Pero nuestra meta es que se recuperen y logren tener una vida dentro del amor del Señor. Por eso, necesitamos que muchos más se sumen a este trabajo», concluyó. (tdmproducciones)
Para sumarte a esta causa, https://www.facebook.com/yessicca.jalil

